Durante la década de 1980, las comunidades de El Melado sufrieron un duro golpe económico, tras el estallido en Argentina de numerosos brotes de fiebre aftosa, enfermedad que ataca al ganado bovino. Ante el riesgo de contagio por el comercio de animales desde Argentina, las autoridades sanitarias chilenas tomaron la decisión de sacrificar a la totalidad de los animales de pezuña partida (bovinos, ovinos, caprinos) en todas las comunidades fronterizas de Chile. A esto se agregó la prohibición del comercio de animales con Argentina, terminándose la actividad más rentable de estas comunidades.
A consecuencia de lo anterior, se inició un paulatino despoblamiento de la zona, ya que muchas familias se desplazaron a las ciudades cercanas (Colbún, Panimávida, San Clemente, Linares), abandonando su tradicional forma de vida, heredada de sus antepasados.
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