El ganado propio de los arrieros es principalmente caprino, y a los animales los denominan "chivos" o "bichos". Cada familia de arrieros tiene alrededor de 500 chivos, en promedio. Durante el invierno, se realiza la cruza en las casas de los arrieros, ubicadas en la precordillera, y luego, en septiembre, los animales son llevados a las planicies, que comienzan a despejarse de nieve. Allí, los chivos dan a luz sus crías, y se quedan luego pastando hasta el fin del verano.
Paralelamente, los arrieros cuidan rebaños ajenos, generalmente de personas del Valle Central, quienes les envían cientos o miles de animales para que los arreen de un valle a otro. A cambio de ello, reciben un pago en dinero -o en animales-, que utilizan para su subsistencia, comprando con él alimentos para el período de invierno. En esta época, muchos quedan aislados, ya que los caminos de acceso a sus poblados se cubren de nieve.
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